sábado, 14 de junio de 2008

ALAN LADD (1913-1964)



UNA BALA EN EL PECHO

Por Jesús Iglesias Lerroux

El hombre, de rostro atractivo y sereno, abrió la puerta de su garage en su casa de Palm Springs, cerca de Los Angeles, se introdujo en el cuarto y extrajo de su funda su escopeta. Apoyó el cañón contra su pecho y disparó. Su muerte fue instantánea.

Alan Ladd, sabiéndose enfermo —le habían diagnosticado cáncer— no estaba precisamente en el ocaso de su carrera, pero la enfermedad lo había alejado forzosamente de la actuación.

Encasillado durante años en tipos similares de aventurero, y no obstante su inexpresividad y la repetición de gestos y actitudes, la dinámica de sus personajes lo convirtieron en una figura inmensamente popular.

En contra de lo que suele suceder, Alan Ladd comenzó a revelarse como actor dramático muy aceptable cuando ya no le quedaba tiempo. Ciertamente amargado por su incapacidad física, hombre de acción y sin resignarse a languidecer entre sufrimientos y compasión, tomó la fatal determinación sin comunicárselo a nadie.

Alan nació en Hot Springs, Arkansas, y desde muy joven destacó en los deportes, principalmente en natación. Su primera actividad profesional la realizó como periodista. En una ocasión y cuando entrevistó a la actriz Sue Carol, ésta le vio aptitudes para la escena y lo animó a convertirse en actor.

Siempre apoyado por Sue, logró que lo incluyeran en el elenco de “El cuervo”, de Frank Tuttle. Sue y Alan terminaron casándose y la carrera del actor cobró a partir de entonces una dinámica diferente.

Participó en “China”, “Calcuta”, “La dalia azul”, “Marcado a fuego”, “Tempestad en Oriente”, “La sirena y el delfín”, junto a Sofía Loren, y en treinta y tantas películas más, desde luego ninguna comparable a “Shane el desconocido” (“Raíces profundas”), que hizo de él uno de los actores más populares de la década de los cuarenta.

El film fue dirigido por George Stevens, en 1934, y desde entonces está constituido como un western clásico.

Sus últimas apariciones en la pantalla fueron en “Calle Oeste”, donde mostró aptitudes para el drama, y “The Carpetbaggers”, película póstuma. “El perro de flandes”, rodada en Bélgica, y “Herencia salvaje (“Misty”), lo cimentaron como un buen actor.

Alan Ladd quedó perpetuado en su hijo David, fruto de su matrimonio con Sue Carol. David debutó en “Rebelde y orgulloso”, y se reveló como un actor juvenil aceptable.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

La película Shane (Raíces profundas en España) no es de 1934 sino de 1952.

Anónimo dijo...

QUE TIEMPOS AQUELLOS DONDE LOS ACTORES TENIAN UNA ESTAMPA DE ACTORES , ERAN APUESTOS VARONILES NO COMO AHORA UNOS MAMARRACHOS MAL VESTIDOS CON PINTA DE GAY QUE NO VALEN , AHORA SOLO NOS QUEDA EL RECUERDO DE AQUELLOS AÑOS 40 AL 60 DONDE EL TALENTO Y LA PINTA ERAN UNO SOLO .
UN AMANTE DEL CINE ANTIGUO

Anónimo dijo...

HE PODIDO DISFRUTAR DE SUS ACTUACIONES EN EL CUERVO, LA DALIA AZUL, LA LLAVE DE CRISTAL, ETC. Y SU MAGNETISMO, SU MIRADA, SU ELEGANCIA, ETC. LO HAN PUESTO ENTRE MIS ACTORES CLÀSICOS FAVORITOS, ADEMÀS DE SU EXELENTE QUÌMICA CON LA BOMBA SEXY VERÒNICA LAKE, UN ACTOR A RE-INVINDICAR...
ROBERTO LEDESMA- ECUADOR

Peter dijo...

Actores como estos ya no hay mas, eran verdaderos profesionales de la actuacion, una lastima como termino con su vida, me gustaban en especial dos de sus peliculas China (1943)con Loretta Young y El niño y el Delfin (1957) con Sofia Loren.

Anónimo dijo...

Amigo:
Alan Ladd no se disparó con una escopeta. Mezcló barbituricos con alcohol, lo que "supuso" un suicidó.
Saludos, muy buen blog.
Enrique de Rosario, Argentina.

Anónimo dijo...

El "Muñeco" Salinas
Shane: Raìces Profundas y/o Shane El Desconocido, como tambièn se le conoce. Fue un filme de la dècada de los 50`s y fue filmada en el año de 1953. Adicional Alan Ladd no se disparo con una escopeta, fueron otras circunstancias.

Anónimo dijo...

Ciertamente, las cantidades de sedantes y alcohol encontradas en su cuerpo no eran lo suficientemente importantes como para pensar el el suicidio según el juez le confesó al propio hijo de Alan. Además dijo el juez: Fue una desgraciada coincidencia. Sin saberlo, acertó la mezcla fatal que un sistema nervioso no es capaz de tolerar.

Anónimo dijo...

Buen actor de esa época lamentablemente por su enfermedad que no pudo superarlo tomo medidas no tan claras en su muerte pero solo nos queda recordarlo en sus películas.